Prodeco S.A. de C.V. y Construmateriales de BCS en la lista de proveedores del gobierno estatal.

El candidato a diputado federal del primer distrito se sacó la lotería. De un humilde negocio de materiales de construcción, surgieron sucursales. Ahora es el principal proveedor del gobierno del panista Marcos Covarrubias Villaseñor, y de la mayoría de contratistas y constructoras que son contratadas para obra pública.

Gerardo Zúñiga Pacheco/ ZETA TIJUANA

Francisco Pelayo Covarrubias “El Panchito”, es un tipo con suerte. De tener un humilde, y poco fructífero, negocio de reciclaje de plástico en Ciudad Constitución incursionó en la venta de materiales de construcción, cuando su tío Marcos Covarrubias Villaseñor, asumió la Presidencia Municipal de Comondú en el 2005.

Los comundeños recuerdan que el negocio se convirtió en ese entonces en el principal proveedor de materiales del Ayuntamiento de Comondú, por lo que abrió su primera oficina en las calles de Niños Héroes y 16 de Septiembre en la colonia centro.

Hoy, y a la vuelta de los años, Francisco Pelayo Covarrubias, pasó a convertirse en todo un próspero empresario, por una simple y sencilla razón: es sobrino del gobernador de Baja California Sur, y uno de sus principales aliados familiares y de negocios.

Durante el primer año de gobierno de su tío, el negocio de “El Panchito” comenzó a crecer. De tener su matriz en Ciudad Constitución, paso abrir una sucursal en el kilómetro 8.5 de la carretera federal de La Paz a Cabo San Lucas, y hoy, cuenta con una planta en el corazón del parque industrial de La Paz.

No sólo eso. Es tanta la demanda de contratos que tiene por ser uno de los proveedores consentidos del gobierno estatal, y de casualmente, la mayoría de contratistas y constructoras que son contratadas para realizar obra pública, que su principal compañía denominada “Productos Derivados de Concreto, S.A. de C.V.” (Prodeco), se expandió y rápidamente, tuvo que crearse otra empresa: “Construmateriales de Baja California Sur, S.A. de C.V.”.

Los comundeños creen que “el negocio del sobrino” no hubiera tenido tanta suerte, de no ser, porque su tío, logró ser alcalde de Comondú, y hoy, gobernador del estado.

Hoy por hoy, las dos empresas de “Pancho Pelayo” suministran cemento, varilla, bloques y todo tipo de material de construcción. Los sudcalifornianos reclaman obras públicas, y el sobrino cómodo, pone los materiales para que los contratistas o constructoras, remodelen o edifiquen cualquiera que sea la “obra”.

Negocio redondo, y nada disfrazado, el del también candidato a diputado federal del PAN. Lo mismo vende sus materiales en “paquetes sociales”, que los entrega para remodelaciones, y construcciones de obras nuevas.

Nunca la fortuna le había sonreído tanto a Francisco Pelayo Covarrubias. Desde que empezó el nuevo gobierno, comenzó a recibir contratos millonarios como, por citar un  ejemplo, entregar paquetes completísimos de materiales para la rehabilitación de daños parciales en las viviendas víctimas del “Huracán Jimena”.

El negocio

La bonanza de este integrante de la principal familia de Baja California Sur fue confirmada, cuando fue beneficiado para surtir de 528 paquetes de materiales para la rehabilitación de casas que se repartieron en las comunidades de Benito Juárez, San Bruno, Villa Morelos, Heroica Mulegé, Palo Verde, Ramaditas, San Dionisio, Villa Hidalgo, Villa Ignacio Zaragoza, Ley Federal de Aguas No. 4, Palo Bola, Isla Bahía Magdalena, Puerto San Carlos, Ciudad Insurgentes, Jesús María, Ley Federal de Aguas N0. 1, Jesús María, Ejido Alfredo V. Bonfil, San Antonio, Guerrero Negro, Santa Rosalía, Ciudad Constitución y San José del Cabo.

Los contratos fueron adjudicados de manera discrecional entre abril y diciembre del 2011, y donde repartieron dos tipos de paquetes que traían lo siguiente.

El primero contemplaba 40 sacos de cemento, 6 tramos de armex, 40 tramos de varilla, 6 kilos de alambre, 3 kilos de clavo, 800 piezas de bloques, 20 metros de poliducto eléctrico, 4 cajas galvanizadas, 40 metros de cable TW, 2 rosetas, 2 apagadores, 6 metros cúbicos de arena y 6 metros cúbicos de grava, así como carretilla, pala, zapapico, 1 cuchara y 1 nivel.

El segundo contemplaba 12 piezas de barrote de madera, 12 piezas de fajilla de madera, 2 kilogramos de clavos, 8 piezas de hojas de triplay, serrucho y martillo.

El monto total ejercido por la entrega de todos estos paquetes de materiales de construcción fue de 29 millones 054 pesos con 21 centavos.

Adicionalmente, y aprovechando que el sobrino cómodo, estaba dispuesto a contribuir con tan “noble labor social” y llevar sus materiales hasta donde fuera, con tal de llevarse un dinerito a la bolsa, se hizo otra entrega de materiales para que se construyeran las siguientes viviendas.

1.- 31 casas de 32.55 metros cuadrados de una recámara, baño, cocina, comedor, y las cuales fueron construidas con muros de bloque, losa de azotea de concreto, pintadas e impermeabilizadas, puertas de madera y ventanas de aluminio.

2.- 96 casas de 55 metros cuadrados de dos recámaras, sala, comedor, cocina y baño, y las cuales fueron construidas con muros de bloque, losa de azotea de concreto, pintadas e impermeabilizadas, puertas de madera, ventanas de aluminio, tinaco, boiler e instalaciones eléctricas e hidrosanitarias, azulejo y muebles de baño.

3.- 24 casas de 32.55 metros cuadrados de una recámara, baño, cocina, comedor, y las cuales fueron construidas con muros de bloque, losa de azotea de concreto, pintadas e impermeabilizadas, puertas de madera y ventanas de aluminio.

4.- 42 casas de 32.55 metros cuadrados de una recámara, baño, cocina, comedor, y las cuales fueron construidas con muros de bloque, losa de azotea de concreto, pintadas e impermeabilizadas, puertas de madera y ventanas de aluminio.

5.- 15 casas de 32.55 metros cuadrados de una recámara, baño, cocina, comedor, y las cuales fueron construidas con muros de bloque, losa de azotea de concreto, pintadas e impermeabilizadas, puertas de madera y ventanas de aluminio.

6.- 2 recámaras de 15.65 metros cuadrados con baño, y las cuales fueron construidas con muros de bloque, losa de azotea de concreto, pintadas e impermeabilizadas, puertas de madera y ventanas de aluminio.

7.- 21 recámaras de 16 metros cuadrados con baño, y las cuales fueron construidas con muros de bloque, losa de azotea de concreto, pintadas e impermeabilizadas, puertas de madera y ventanas de aluminio.

8.- 1 vivienda de 48.40 metros cuadrados de dos recámaras, baño, cocina, comedor, y la cual fue construida con muros de bloque, losa de azotea de concreto, pintada e impermeabilizada, puertas de madera y ventanas de aluminio.

Lo anterior con un costo ya con materiales incluidos de 22 millones 584 mil 15 centavos y las cuales quedaron distribuidas en Ciudad Constitución, Villa Morelos, Ramaditas, San Dionisio, Villa Ignacio Zaragoza, Palo Bola, Bahía Magdalena, Puerto San Carlos, Ciudad Insurgentes, Jesús María, Ley Federal de Aguas No. 1, Guerrero Negro, San Pedro y La Paz.

Casualidad o no, pero la mayoría de los trabajadores que han participado en la construcción de todas estas viviendas, refieren que su patrón es nada menos y nada más que el cuñado del sobrino cómodo, Jesús Robles González, el flamante director general de la Administración Portuaria Integral (API), y de quien se sospecha, tienen intereses en la compañía constructora que actualmente remodela el malecón costero de Loreto y obras de pavimentación de avenidas y calles de esa población y de Comondú.

Las compañías

El nombre de la compañía “Productos Derivados de Concreto, S.A. de C.V.”, oficialmente, no figura en la lista de proveedores de bienes y servicios del gobierno estatal, a pesar de que existen decenas de facturas que se han expedido a nombre de la Secretaría de Finanzas del gobierno de Baja California Sur, y las cuales son enviadas vía electrónica, y posteriormente pagadas a través de transferencias electrónicas.

No obstante, la empresa de reciente creación “Construmateriales de Baja California Sur, S.A. de C.V.”, sí aparece en la lista. Con el número BCS-OMDRM-P199-06-11, está dada de alta en el padrón del gobierno estatal.

Podría pensarse que un negocio con otro, no tiene nada que ver, pero se trata de la misma empresa y del mismo dueño: Francisco Pelayo Covarrubias.

Y es que resulta que en el anterior local ocupado por “Productos Derivados de Concreto, S.A. de C.V.”, hoy, está “Construmateriales de Baja California Sur, S.A. de C.V.”.

Otro dato. La información recabada por ZETA, expuso que el número telefónico 12 82170 de la compañía “Construmateriales de Baja California Sur, S.A. de C.V.”, aparece a nombre de “Productos Derivados de Concreto, S.A. de C.V.”, y la cual tiene otro número telefónico el 12 82180, cuya línea está registrada a nombre de Francisco Gibrann Pelayo Robles, hijo de Francisco Pelayo Covarrubias y Marbella Robles González.

La contraloría

De todas estas irregularidades, la contraloría general del estado a cargo de Maritza Muñoz Vargas, no ha tomado cartas en el asunto, y en un evidente acto de complicidad, se hace de la vista gorda.

Tanto el propio gobernador como sus colaboradores están violentando el artículo 46, apartados XI y XII, de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos de Baja California Sur, que es muy claro: “los gobernantes y sus subalternos deberán de excusarse de intervenir de cualquier forma en la atención, tramitación, resolución de asuntos entre los que tengan interés personal, familiar o de negocios, incluidos aquellos de los que pueda resultar algún beneficio para él, su cónyuge o parientes hasta el cuarto grado”.

“El hecho de que el sobrino cómodo y candidato a diputado federal del PAN, Francisco Pelayo Covarrubias, sea proveedor del gobierno estatal, expone que están participando en la asignación ilícita de contratos”, explicó un auditor de la propia contraloría estatal, y reconoció que no sólo el gobernador y quienes hayan asignado los contratos son corresponsables de esta práctica que está tipificada como delito, también: Maritza Muñoz Vargas, la contralora general del estado.

El artículo 6 del Reglamento Interior de la Contraloría General del Estado en su apartado XV, expone de manera clara que la funcionaria es responsable de “vigilar que las licitaciones públicas, asignaciones de obra pública, concesiones, así como adquisiciones de bienes o servicios observen las disposiciones legales y administrativas correspondiente”.

Al no existir ninguna investigación, cuando fue detectada la asignación de obras públicas a favor del sobrino cómodo, se convierte automáticamente en corresponsable de encubrimiento, porque en vez de actuar conforme a la Ley, protege la entrega ilícita los trabajos gubernamentales.

Por polacabcs

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